jueves, 27 de noviembre de 2014

Chutney de Caqui


La semana pasada me invitaron a ver Interstellar y todavía no se me ha pasado el agobio. Al margen de la calidad de la imagen, efectos especiales, veracidad de las teorías y demás parafernalia....ese polvo por diós...que dejas la ventana abierta y puedes plantar papas en el salón!!!! esas olas que está la cosa como para meterse en el agua sin manguitos!!!!  Pero qué necesidad hay de irse a vivir a otro planeta si allí no hay jamón!!!!! Además, no puede salvar la vida un almarchareño o un chino, no!!! un americano...qué poca originalidad!! Éso va un vasco y lo apaña del tirón, si mandamos a un catalán seguro que tiene combustible para visitar todos los planetas...y si el campo es de mi padre, el colega no se pasea por encima de toda la cosecha porque el canastero saca la escopeta y hasta que no pague lo que ha estropeado, no se mueve del sitio. Luego no es de extrañar que las mazorcas estén en el mercadona al precio que están...




La receta de hoy no es de las que salvan el mundo, pero bien te pueden salvar una buena comida si no te apetece cocinar o una visita imprevista, porque se puede conservar perfectamente como una mermelada. Ya os mostramos por Facebook que en Halloween nos habían traído una caja entera de caquis, así que como os prometí una receta con caquis tengo que cumplirlo 'pa que no me castigue er zeñó'. ¿Habéis visto alguna vez un árbol de caqui? En producción está precioso, ahora sólo puedo enseñároslos en su fase otoñal, pero para el año que viene intentaremos hacerle una foto cuando esté cargado.


Ésta foto la hizo la calabacita este domingo pasado y los caquis que vamos a usar son de ése árbol y su compi, que está al lado pero no sale en la foto. Son dos árboles de caqui que están en el centro de una finca de aguacates ecológicos y hay colmenas por varias zonas. No os podéis imaginar el espectáculo en primavera.

El caqui es un cultivo proveniente de China y Japón que no llegó a España hasta finales del siglo XIX, 19 para los de la LOGSE. Aquí se cultivan sistemáticamente en la ribera del Júcar y del Segura, es más, la producción es tan importante que va camino de sustituir a la producción valenciana por excelencia, que es la naranja. El nombre viene del japonés kaki que es como se lo conoce aquí, pero en el extranjero se le suele llamar persimon, aunque en realidad persimon es una variedad en sí. 

Hay varias clases, pero toda la que se comercializa ya viene tratada para que no tenga semillas. La técnica se llama partenocarpia y aunque os suene a griego, coméis fruta proveniente de esa técnica todas las semanas: plátanos, sandías, uvas, ... el que coma fruta claro. Como de técnicas de cultivo no voy a hablaros, lo buscáis en el google si os interesa, que es más rápido.

Los nuestros son tipo manzana, éso quiere decir que no es necesario que estén completamente maduros para que sean comestibles y que aunque maduren, la textura será firme. Luego están los persi, que si no están maduros no hay forma de comérselos porque te dejan la boca toda rasposa, además hay que comerlos con cucharilla...a mí no me gustan ésos demasiado, no por el sabor sino por la textura y porque llegan a estar demasiado dulces para mi preferencia. Son muy ricos en vitamina A, C, potasio, aminoácidos, betacarotenos, bajo en azúcar y sal...total que es bueno pa tí, pa tu cuerpo, pa tó!! 

Los caquis son una fruta muy valorada en oriente, tanto que antiguamente era un majar reservado a los emperadores y altos cargos. Además de consumirlos frescos, se usaban en otros platos de la gastronomía, pero sobre todo se secaban para consumir fuera de temporada. La técnica de secado es sencilla pero laboriosa, ya que se tiene que hacer todo a mano. Normalmente la producción de caqui seco actual es limitada y está prácticamente toda reservada de antemano, además de no ser nada barato (superando los 100€ apenas 500g, dependiendo de la variedad y el postín del artesano). Luego hay sitios de venta online donde los puedes conseguir mucho más baratos, casi sin límite y a precios tan diferentes de lo tradicional, que seguro que seguro que se ha usado algún tipo de maquinaria de secado, si no es inexplicable. Ya no me quedan, pero para la cosecha del año que viene prometo explicaros cómo secarlos tradicionalmente, es muy sencillo y podéis hacerlo en casa sin problemas, para que disfrutéis de primera mano los manjares que comían los emperadores.     

Y de los emperadores del lejano oriente, pasamos al imperio colonial inglés, que es el responsable de la receta de hoy. Los ingleses en todos los fregrados también para variar, van y se me meten en la India, a ver cuánto cacho pillaban. De las colonias tengo para contar hasta aburriros, pero ya me dais lastimica, otro día mejor, lo acortaremos diciendo que les gustó la receta y la importaron, así que ahora se puede encontrar chutney ya preparado en casi cualquier supermercado del mundo. 

Chutney proviene del hindi chatni y significa aplastar. Se llama así porque normalmente hay que aplastar varios ingredientes durante la elaboración para acabar consiguiendo un condimento agridulce y picante (si se quiere). Se puede hacer con infinidad frutas, hortalizas y especias, en realidad con todas, pero el más conocido es el chutney de mango. Dependiendo de los ingredientes puede hacerse sin cocción, con una cocción mínima, como el de hoy, o con cocciones lentas de más de dos horas. Y como la calabacita siempre me echa la bronca que no pongo lo que se tarda ni lo difícil que es...hoy no podrá rechistarme. 


Tiempo: 5' preparación 10' cocción
Dificultad: Fácil
Ingredientes:
  • 1kg, de caquis
  • 1 cebolla tierna
  • 2 tazas de azúcar moreno
  • 1 taza de vinagre de manzana
  • 4 cucharada sopera de curry
  • 1 cucharada sopera de semillas de mostaza o mostaza a la antigua
  • 5-6 clavos
  • 1 ramita de canela
  • 1 pizca sal
  • Jengibre (el tamaño de 2 dientes de ajo)
  • Guindilla opcional

Lo primero que vamos a hacer es pelar y picar los caquis a taquitos. Como los nuestros son de textura firme, no se desharán demasiado durante la cocción, así que no los haremos demasiado grandes.





Luego picaremos la cebolla de igual forma y la pondremos junto con los caquis en una cacerola o en una sartén honda. 


Ahora es el turno de las especias. Teniendo en cuenta que el sabor del caqui es bastante delicado, hemos escogido especias que le hagan algo de justicia y no lo maten. A los que nos gusta la cocina hindú ya sabemos que se caracteriza por cantidades de especias a gogó y sabores fuertes, así que no os paséis esta vez.

Añadiremos el curry, la ramita de canela, las semillas de mostaza, el jengibre triturado, los clavos, el curry y la guindilla si optáis por la receta original, pero si no os gusta el picante lo obviais. Podría comer curry todos los días y no hartarme jamás, no me extraña que haya estudios sobre la adicción que produce. Para terminar añadimos el azúcar moreno y el vinagre de manzana. También podéis usar azúcar blanca o edulcorantes aptos para cocinar, vinagre de arroz o de sidra.


Pondremos a fuego medio unos 10 min, hasta que el azúcar se funda y el vinagre se evapore un poco. Daos cuenta que la fruta está picada en pequeño y además debe guardar algo de la forma, no completamente blanda. Si no os gusta la textura de tantos tropezones, podéis usar el batidora eléctrica para dar un par de toques y triturar parte, pero no sobrecocinéis.


Llegado este momento, podéis envasar parte y pasar los botes por el baño maría para aseguraros la conservación. Os recuerdo que si habéis esterilizado los botes previamente con un chupito de vodka, sólo tenéis que llenarlos hasta el tope con la salsa recién terminada y cerrarlos fuertemente para ahorraros el baño maría, que sí es necesario lo embotelláis en frío. Como yo he hecho casi el doble de cantidad que os especifico, me han salido 3 botes de unos 300g y una parte para consumir en el momento.

La salsa lista se puede servir en frío como acompañamiento en aperitivos: con tostadas, quesos, para mojar con los típicos papadam o con las patatas fritas deshidratadas. En caliente está muy rico con arroces y carnes, y si no le preguntáis a la becaria lo que se ha comido con el pollo...que casi no tengo ni que meter los platos al lavavajillas O_O . Pero cuidado con comeros un clavo entero, que os acordaréis bien de mí.


Si queréis aprender más recetas hindúes sólo tenéis que permanecer atentos, habrá muchas más, estoy a ver si me camelo a la becaria para que os enseñe a hacer su tikka masala, la verdad es que lo borda. Ya cuando lo probéis me decís si la licenciamos o si la seguimos dejando de pinche ;P




1 comentario:

  1. Maravillosa receta, perfectamente explicada y ejecutada. Te la "robo" con tu permiso porque me ha seducido desde la primera línea hasta el final. Enhorabuena!

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